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¿Trabajar GRATIS? No, Gracias

no, gracias

Es posible que en algún momento de tu carrera profesional recorriera tu cuerpo la sensación de estar entregando mucho más de lo que deberías. Tranquil@, nos ha pasado a tod@s; o a casi tod@s. El problema es que el efecto que esta sensación provoca no es positivo… por eso es importante poner remedio cuando nos encontramos en una situación así.

Según mi experiencia, pienso que antes de actuar, lo mejor es poner conciencia en lo que estamos haciendo. ¿estás trabajando gratis?, ¿son tus conocimientos lo que estás dando de más?, ¿tu tiempo?
Analiza la situación y toma conciencia de lo que estás haciendo. De esa manera podrás ir a la raíz, podrás averiguar el por qué, cuál es el motivo por el que lo haces.

Nuestro tiempo tiene un valor, nuestros conocimientos también lo tienen. Es por ello que darlos «gratis» es un rotundo error.
Cuando hagas algo sin recibir nada palpable a cambio, hazlo desde la conciencia, sabiendo que lo que haces tiene un valor y por eso no es gratis, sino un regalo. Es importante que tú lo sepas para evitar esa sensación de la que hablábamos al principio; pero también es muy importante que la diferencia entre «gratis» y «un regalo» la sepa la otra parte implicada y tenga muy claro que no estás trabajando gratis, sino que le estás haciendo un regalo.

Me cuesta contener lo que pienso acerca de esta realidad muy habitual, más últimamente, en la que la algunos presuponen que pedir trabajo gratis a cambio de una supuesta recompensa difuminada por el tiempo que tardan en llegar los resultados es lógico. ¡No lo es! De hecho, pienso que es un auténtico cáncer en nuestra sociedad.
Pienso que esto no solo afecta a quien lo acepta, sino que también es algo que mortifica a quien lo pide o espera… y, por supuesto, rechazarlo dignifica.

Los 3 principales motivos por los que NO trabajar GRATIS

Si se aprovecha una vez, no dudará en hacerlo de nuevo

Piénsalo bien. ¿De verdad piensas que una persona que es capaz de aprovecharse de tus conocimientos, de tu trabajo o de tu tiempo una vez luego lo valorará? Siento decirte que el 99,9% de las personas dispuestas aprovecharse una primera vez, nunca valorará el esfuerzo y trabajo de los demás. Y eso siendo generoso con el porcentaje.

Tu autoestima se verá afectada

Desde el mismo momento en el que una persona comienza a trabajar gratis, su autoestima comienza a descender, a caer en picado. Y, si tienes en cuenta que se trata de una acción que requiere de un esfuerzo que nunca verá recompensa, es normal que la autoestima baje.

Podría correrse la voz de que trabajas gratis

Uno de los grandes peligros de trabajar gratis es, sin lugar a dudas, que podría correrse la voz… ¿Te imaginas otros comienzan a enterarse y creer que este es tu modus operandi? Imagina el desastre que supondría para ti y para tu carrera algo así, te verías envuelto en una espiral de la que es difícil salir y que no te beneficia en absolutamente nada; más bien al contrario.

 

¿Qué opinas tú acerca de este tema? ¿Te has visto en alguna situación en la que te han pedido que trabajes gratis? ¿Cómo has reaccionado?

Apunta alto. ¡La ambición no es mala!

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En el artículo anterior os hablaba de ambición. O más bien, os invitaba a fijaros objetivos ambiciosos y tocaba muy por encima este tema prometiendo hablar de ello con más calma. Considero que es tan importante, que me apetece dedicar todo un artículo a hablar de ambición, porque esto está muy relacionado con emprender y con alcanzar cualquier sueño.

Tendemos a pensar que vivir el día a día sin mirar mucho más allá es lo ideal. ¿Quién sabe lo que nos puede pasar mañana? Tiene su lógica, pero no comparto esta opinión; al menos no del todo.

Vivir con intensidad y disfrutar cada día es fundamental. Debemos aprovechar todo lo que tenemos, saborearlo cada día. Pero ello no debe impedirnos apuntar alto

Vivimos en un mundo cuya cultura, desde que somos muy pequeños, no dice que la ambición es algo malo; nos hacen creer que tener ambición nos convierte en personas superficiales, materialistas y egoístas. Craso error. Pero ello nos lleva, a muchos de nosotros, a caer en el triste error de aspirar a muy poco, a ser conformistas por miedos e inseguridad que han ido creando esas creencias que la sociedad se encarga de meter en nuestro interior desde que somos niños.

Te invito a dar un golpe sobre la mesa y revelarte a ello. ¡Ser ambicioso no es malo! Deja de dudar de ti y de tus capacidades y comienza a pensar en GRANDE.

Piensa en tu proyecto, visualízalo sin limitaciones… deja de boicotearte y en lugar de cortar de nuevo tus alas, comienza a volar.

¿Cuántas veces has tenido una idea o un sueño que quieres alcanzar y te has puesto mil excusas y empeñado en empequeñecer esa idea? A todos nos ha pasado. Se llama miedo. Ciertamente, es más fácil dejarse llevar por la corriente que nadar en contra… y optamos por dejarnos arrastrar por miedo e inseguridad.
Sin embargo, te invito a que recuperes cualquiera de esas ideas, proyectos que no has puesto en marcha o sueños incumplidos mires a tu alrededor… Estoy seguro que muchos ya lo han hecho. Entonces, ¿por qué no ibas a poder hacerlo tú?

A donde quiero llegar es a que, tener miedo está bien, lo que no está bien es dejar que ese miedo nos paralice. Dejar que el miedo te domine es un GRAN error. Y para no caer en él, la clave está en pensar a lo GRANDE.

Déjame decirte algo: no eres el único que siente o ha sentido miedo. Todos hemos tenido miedo alguna vez. Pero también debes saber que el miedo es algo que todos somos capaces de vencer. Para hacerlo, tienes que hacerle frente, plantarle cara y y convencerte de que puedes y lo vas a hacer.

Este post quiero terminarlo con una pregunta. Y también una respuesta. No me mal interpretes, no es mala educación… solo es la respuesta que yo considero más adecuada a esta pregunta. Considero que todos deberíamos responder esto con mucha determinación:

¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo? —Vicent Van Gogh—

Para mí una gran respuesta es lo que algún día dijo Voltaire: Quien vive prudentemente, vive tristemente.

 

Y tú, ¿qué opinas de la ambición?

Si vas a emprender: Planifica y márcate objetivos ambiciosos

 

planifica

Lanzarse a la aventura de emprender no es complicado al principio. De hecho, comenzar la marcha es lo más fácil y además nos da un chute de adrenalina. Lo difícil llega a medida que vamos avanzando…

La perseverancia es gran parte de lo que diferencia a los emprendedores que alcanzan el éxito, de los que se quedan en el camino. 

Si has decidido emprender, te doy la enhorabuena y me tomo la libertad de darte un consejo: no tengas prisa. Ya habrá momentos para prisas más adelante.

Quizá tus circunstancias no son del todo favorables… Pero si estás decidido y crees en tu proyecto, no desistas ni cedas a estas primeras presiones, al menos no en lo que a planificar el proyecto se refiere.

Qué, cómo y cuándo

Pon el foco en lo que quieres hacer. Y una vez que tengas esto bien claro, define muy bien lo que vas a hacer; seguramente el camino te llevará a jugar con otras posibilidades que a lo mejor ni siquiera has contemplado, pero es necesario definir muy lo que vas a hacer para no perderte. Y finalmente, cuando tengas claro lo que vas a hacer, es muy importante que definas cómo y cuándo lo vas a hacer.
Pon sobre la mesa todos tus recursos y herramientas y en base a ello dibuja tu proyecto. Casi con total seguridad tendrás dificultades y carencias; o al menos aspectos que precisan mejoras: ¡No los ignores! Al contrario, tenlo muy presente porque seguramente te crearán dificultades en algún momento.

Tener siempre en bien identificadas tus carencias y trabajar duro para mejorarlas es lo que te convierte en un buen emprendedor.

El camino no siempre va a ser fácil, así que te adelanto que contantancia, mucha constancia y rigor son clave para construir tu proyecto sobre una base sólida.

Márcate objetivos ambiciosos

No hay sueños pequeños. Márcate objetivos ambiciosos y procura fijar objetivos a corto, medio y largo plazo.

Te invito a preguntarte cada día, ¿dónde estoy hoy?, ¿dónde quiero estar dentro de 6 meses? y ¿adónde quiero haber llegado en 2 años?
Procura no ir nunca a la cama sin haber dado un paso que te acerque a esos lugares a los que quieres llegar.

Ser realista es necesario, pero ello no debe impedirte dejar a tu imaginación volar, ni cortarle las alas a tu ambición…
Y, sobre todo, no dejes que tus ideas se pierdan. Para evitarlo lo mejor es un papel en el que las puedas escribir una detrás de otra.

A todas esas ideas escritas en un papel o en una libreta, debes darles salida, convertirlas en TUS OBJETIVOS. Y como decía, no tengas miedo a marcarte objetivos ambiciosos, que no te abrume lo complicado que sea conseguirlos y, sobre todo, ten muy presente que ser ambicioso, en contra de lo que nos han hecho creer, no es nada malo (aunque de esto me gustaría hablar en otro post en el que me pueda extender).
Odena tus ideas en función de tus prioridades y ponles plazo para materializarlas. Sin miedos, con determinación y confianza y una buena planificación.

¿Cómo quieres vender sin no estás dispuesto a invertir en tu marca?

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Si te has decidido a leer esto es porque tienes espíritu emprendedor o estás dispuesto a crear tu propia marca o empresa. ¡Bienvenid@ al fascinante mundo de los emprendedores!

El auge de los blogs ha llevado a muchos, algunos muy conocidos y otros no tanto, a crear el suyo propio animando a cualquier persona a crear su negocio. Y a veces me sorprende la ligereza con la que lo hacen…

Quiero empezar diciéndote que, si tienes un sueño y quieres vivir de él, ¡hazlo! Pero hazlo sabiendo que merece la pena pero las cosas no son siempre tan bonitas, ni mucho menos fáciles.
Y, sobre todo, ten en cuenta que es muy complicado dar razones de peso a tus potenciales clientes de que confíen en ti y compren tus productos o servicios si ni siquiera tú confías lo suficiente en ellos como para invertir  en la imagen y desarrollo de tu marca o empresa.

Es prácticamente imposible crear y hacer funcionar un negocio a coste 0. Esto debes saberlo antes e comenzar.
Habrá acciones que puedas realizar tú mism@ u otras estrategias que puedas implementar sin coste, pero eso solo serán algunos de los pasos que debes dar. Para crecer y convertir tu marca o empresa en un referente en el sector, será necesaria una inversión. Esa es la realidad.
Y el que diga o contrario, mucho me temo que no ha montado un negocio en su vida. Es muy importante que seas optimista, pero igual de importante es que mantengas los pies en la tierra.

A continuación te expongolos 7 pasos básicos para montar tu negocio con presencia en a Red:

  1. Estudio de viabilidad de tu idea
  2. Plan de negocio que confirme la viabilidad
  3. Especialización y perfeccionamiento del producto o servicio
  4. Construcción de tu propia marca
  5. Construcción de plataforma de exposición y venta (WEB)
  6. Elaboración de una estrategia de marketing
  7. Aspectos legales asociados a tu actividad

Te recomiendo que desgloses cada punto, te informes, solicites presupuestos para cada uno de los pasos que debes dar…
Y luego, haz balance de tu situación. Es importante que seas consciente de hasta dónde puedes llegar en este momento. Tu negocio requiere, además de esa inversión de la que hablaba, esfuerzo, tiempo, trabajo y un gran compromiso.

Tómate el tiempo que consideres necesario para estar listo. Y cuando decidas emprender, que sea apostando 100% y con la máxima confianza en ti mismo y lo que ofreces. 

Si no inviertes, por ejemplo, en una web adaptada a las características y necesidades de tu negocio y que transmita exactamente la imagen que quieres transmitir, es complicado ganar la confianza y convertir a potenciales en clientes. 
Lo mismo ocurre, por ejemplo, con la estrategia de marketing. Si no inviertes en una buena estrategia, será muy complicado llegar hasta tu público, dar a conocer tus productos o servicios, que la gente te conozca. 

Como ves, imposible no es, solo complejo. Por eso es importante que te lo tomes en muy en serio desde el primer instante en el que vas a «probar suerte». Pero no olvides que la suerte no está ahí eligiendo a dedo tocar a unos pocos, sino que es de quien la trabaja y crea.

¡Adelante!

¿Emprendo?

emprendo

Es indiscutible que la palabra «emprender» está de moda. O al menos ha cobrado mucha fuerza e interés en los últimos años.

Según el diccionario de la RAE, emprendedor es aquel que:

  1. adj. Que emprende con resolución acciones o empresas innovadoras. 

Y así es. Sin embargo, muchas veces de forma automática, al hablar de emprendedores y empresas innovadoras nos vienen a la mente personajes como Mark Zuckerberg, el creador de Facebook. Y no es que no sean emprendedores, claro que lo son, el problema es cuando contamos con que emprender nos reportará de manera automática los mismos resultados, ya sea a nivel económico o profesional.
Lo cierto es que, muchas veces la realidad no es lo que habíamos imaginado o esperábamos. La mayor parte de las veces esa realidad consiste en un camino difícil y los resultados no son como esos resultados abrumadores de algunos emprendedores o empresas.

Emprender no siempre es sinónimo de tener éxito financiero. Y es importante no caer en el error de pensar que el simple hecho de tener una idea y convertirla en proyecto va a derivar en fortuna.

Tener claro que el destino lo creas tú

Caro que hay circunstancias que no dependen de nosotros. Pero un emprendedor no está dispuesto a dejar que ninguna circunstancia sea una barrera.

Llevar y tener una vida laboral o profesional lo más ajustada posible a nuestros deseos depende, en gran medida, de evitar resignarnos a lo que el destino quiera para nosotros, y luchar porque el destino se ajuste a nuestros deseos.

Todo es mejorable

Ser siempre un poco mejor es la filosofía de cualquier emprendedor

No sé si lograrás crear una gran empresa, o una gran fortuna. Pero estoy seguro que, si al llegar al final del camino de tu vida y mirar atrás puedes decir que lograste ser la mejor persona que podías ser dentro de tus posibilidades a todos los niveles, habrá merecido la pena.

Y lo que quiero decir con esto es que quizá, no es cuando hacemos una inversión o ponemos en marcha un proyecto concreto cuando nos convertimos en emprendedores. Quizá empezamos a ser emprendedores cuando tomamos la determinación de decidimos ser mejores: como personas, prepararnos para mejorar a nivel profesional.

De hecho creo que el mejor consejo que se le puede dar a cualquier emprendedor es precisamente ese: ¡Esfuérzate por ser mejor cada día!

Busca tus fortalezas y tus puntos débiles. Y luego, la manera de alcanzar tus metas. El camino no será fácil, pero si crees en tu proyecto y en ti mismo, puedes recorrerlo.

Te invito, antes de lanzarte a la aventura a responder: ¿a qué estás dispuesto?

¡He decidido emprender! Y ahora, ¿por donde debo empezar?

emprender

En los últimos años son muchos los emprendedores que han convertido sus ideas en grandes negocios. Aunque, también han habido ideas que se han quedado por el camino.

Si tienes una idea en la que crees firmemente y, tras mucho darle vueltas, analizar y valorar has decidido emprender, este post es para ti. Y es que, independientemente de que tu idea sea totalmente innovadora y pueda llegar a revolucionar el mercado o sea algo más modesta pero con la capacidad de dar forma a un negocio capaz de diferenciarse, creo que una de las claves del éxito radica, más que en la idea, en una pregunta: ¿por donde debo empezar?

Primero

La respuesta dependerá, en gran medida, del modelo de negocio que has decidido crear… ¿Qué negocio quieres crear? ¿Y por qué?

Mi experiencia me dice que si estás decidido a emprender esas preguntas deben responder un modelo de negocio que te motive, alguna actividad que te guste, a ser posible que te apasione.
Cuando trabajas en algo que te motiva, que te mueve por dentro, enfrentarás los obstáculos con mayor decisión y convicción, será más difícil que alguna circunstancia te lleve a abandonar.

Segundo

Tras el primer paso, en el que debes haber elegido la línea a trazar, es momento de definir el modelo de negocio.
Esta fase o etapa, en la que es importante tener claro a quién nos dirigimos, cuál es nuestra propuesta de valor y qué solución aportamos a ese público objetivo al que nos dirigimos, es muy importante. Tómate el tiempo que necesites para desarrollar tu modelo de negocio, comparte tu idea con tu entorno, pide opiniones a otros que tengan experiencia, busca información…

Tercero

Ya sé que tienes ganas de lanzarte a la piscina y comenzar a nadar en esta aventura que has decidido iniciar. Pero, calma. Una vez desarrollado tu plan de negocio, te aconsejo profundizar en él… Me refiero a buscar, analizar investigar qué necesitan tus futuros clientes, cuáles son sus preferencias, quiénes son tus competidores y qué están haciendo, etc.

Esta es la etapa en la que debemos poner los pies en el suelo. Emprender es una experiencia maravillosa, pero es importante hacerlo siendo conscientes de lo que hacemos, bien informados. Solo así podemos tomar las mejores decisiones.

 

Si has dado estos tres pasos y estás dispuest@ a seguir avanzando en tu proyecto, ¡adelante! Porque la experiencia me ha enseñado que emprender no es una cuestión económica, sino una cuestión de autodeterminación, actitud, decisión.

 

Construye tu marca personal alrededor de lo que te hace único

marca personal

Todos, independientemente de nuestra rama profesional somos únicos, todos poseemos una formación, unas habilidades, una experiencia y unos rasgos de identidad singulares y propios que   nos hacen diferentes, porque nadie posee el mismo.

Es prácticamente inevitable exponernos, especialmente hoy, que la presencia en internet es casi una necesidad si de negocios hablamos. Así que, ya que tenemos que exponernos como profesionales, lo mejor es hacerlo de manera consciente y eligiendo una estrategia que nos permita sacarle el máximo partido y nos permita crear una marca personal sólida e interesante.

Algo que encuentro con mucha frecuencia en gran parte de los emprendedores con los que he tenido la suerte de hablar o trabajar es que les cuesta, sobre todo en un inicio, encontrar eso que les hace diferentes a los demás, valorar sus cualidades y habilidades y confiar en ellas. Quizá porque gran parte de lo que hacen lo hacen casi por inercia y ello les lleva a restarle valor a sus acciones y también a todo su potencial.

Nuestra marca personal es lo que proyectamos de nosotros mismos y lo que los demás perciben. Y es mucho más importante de lo que a veces creemos. Es parte de nosotros, tiene que mostrar claramente y sin posibilidad de dudas lo que somos, cómo somos, cuáles son nuestros valores y cómo hacemos las cosas.

Una de las claves para lograr cualquier cosa que nos propongamos es aceptarnos y, si queremos hacer alguna modificación de lo que somos o cómo somos, pasar a la acción. Y otra de las claves radica en la seguridad en nosotros mismos, esto es lo que más confianza genera en las personas; y lejos de aparentar lo que no somos, esta seguridad en nosotros mismos consiste en aceptarnos, resaltar lo que nos hace diferentes y reconocer nuestros defectos y debilidades para trabajar sobre ellos, mejorarlos y, al mismo tiempo, reforzar y aumentar nuestra seguridad.

Los comienzos casi nunca  son fáciles y es normal sentirse perdido. En estos casos, identificar y plasmar en una papel nuestras fortalezas, debilidades y valores, puede ser de gran ayuda. Una vez bien identificadas todas esas características, conviene tratar de plasmarlo en aquello que ofrecemos (negocio, servicios, etc.).

Cada uno de nosotros es diferente y, por lo tanto, cada marca precisa de una estrategia concreta y totalmente personalizada para formarse, crecer y darse a conocer. Esto es lo que tenemos que averiguar cada uno, la que mejor nos encaja a nosotros mismo o a nuestro negocio.

Y tú, ¿sabes qué es eso que te hace diferente?

 

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Emprendedor, ¿se nace o se hace?

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Muchas veces he escuchado y leído, encontrando todo tipo de opiniones y versiones, eso de si  emprendedor se nace o se hace.
Pienso que, una persona que busca para su vida seguridad y estabilidad, difícilmente puede ser emprendedora. Y por el contrario, los que ven la seguridad como algo estático y aburrido y precisan continuamente de motivaciones, más tarde o más temprano acabarán emprendiendo. En qué no lo sé, pero en algo emprenderán.

 

¿Se puede querer seguridad ya la vez querer emprender? Sí. Y no es que me contradiga, sino que las cualidades que mencionaba antes, pueden cambiarse.

A pesar de que poco a poco vamos viendo algunos cambios en la educación, al menos en mi país (Italia) y también en el que vivo (España), emprender no es algo que se fomente en las escuelas, no forma parte de la educación. Pero si salimos de las escuelas, tampoco la sociedad fomenta el emprendimiento. Vivimos en la cultura y la educación del no, de mejor pájaro en mano que cientos volando.

Pero también vemos cómo, ante una nueva crisis, porque esta no es la primera, todos estamos aquí, tratando de capear el temporal; pero si nos paramos a observar, mientras unos permanecen aterrorizados, otros se crecen y sacan partido incluso de la oportunidad más pequeña y abren camino a una nueva forma de ver la vida, dejan abierta la puerta a un fenómeno que de circunstancial cada ve tiene menos y se ha transformado en una nueva forma de actividad laboral propiciada por todos los cambios.

Aquí, como en la jungla y como dijo Darwin, no sobrevive el más fuerte, ni siquiera el más inteligente, sino el que mejor capacidad tenga para adaptarse al cambio.

Considero que cualquier emprendedor debe contar con tres aspectos básicos y fundamentales:

  1. Información
  2. Algunas cualidades personales: autodisciplina, constancia, capacidad de esfuerzo, etc.
  3. Motivación, preparación, planes de acción en línea con sus valores y objetivos claros.

Son muchos los interrogantes a los que cualquier emprendedor debe hacer frente a la hora de iniciar cualquier proyecto y lo ideal es que cuente con bases sólidas y esté bien orientado. Concienciado del gran esfuerzo que supone iniciar una actividad profesional propia y de que la clave está en la constancia.

Nadie dijo que fuera fácil. No lo es. Pero si es lo que quieres, conseguirlo merece el esfuerzo que requiere.

 

¿Preparado/a para emprender?

emprender

Contar con las condiciones necesarias a favor es fundamental para cualquier emprendedor antes de comenzar su proyecto. ¿Y si no tiene esas condiciones a favor? Entonces hay que crearlas.

Según varios estudios, más del 90% de los proyectos a nivel profesional que se emprenden, fracasan o desaparecen antes de cumplir los 1o años de vida. La clave está en, ¿qué tienen en común todos esos proyectos o emprendedores?, ¿en qué se han equivocado? o ¿qué no han pensado o ejecutado de la manera adecuada?

Según mi experiencia, una de las claves radica en el autoconocimiento, o más bien la falta del mismo. Me explico: todos creemos conocernos a nosotros mismos, y en cierto modo así es, pero no nos conocemos a la perfección; nos conocemos muy bien dentro de los ámbitos en los que nos movemos con cierta comodidad y soltura, pero a la hora de emprender no sólo tendremos que movernos en esos ámbitos, sino también en muchos otros que no controlamos tan bien.

Más allá de la idea, del proyecto, del modelo de negocio… existe una pieza fundamental para que todo el proyecto marche: el emprendedor, TÚ.
Y antes de lanzarnos a la aventura del emprendimiento es importante saber que esto de emprender es un proceso de aprendizaje continuo y reconocer que nos queda mucho por aprender, sobre todo de nosotros mismos.

Es necesaria cierta flexibilidad que nos permita adaptarnos continuamente a todos los terrenos sobre los que vamos a tener que caminar. Este mundo es así, no siempre estará asfaltado, debemos asumirlo y estar dispuestos a trabajar en una continua búsqueda de vías o maneras que nos ayuden a superar los obstáculos que irán apareciendo a lo largo del camino.

Emprender implica salir de tu zona de confort. Seguramente esto ya lo sabes… Pero ¿has asumido que tendrás que seguir saliendo de tu zona de confort dentro de un mes, de tres, de un año?, ¿has pensado en la posibilidad de que aparezcan miedos que te puedan bloquear o paralizar?
Te facilitará mucho las cosas pensar en todo ello antes de comenzar con tu proyecto, reflexionar sobre ti mismo/a, tener claro cómo piensas afrontar todo una vez que te hayas liado la manta a la cabeza y tengas tu proyecto en marcha.
Conocer tus capacidades personales y hacer uso de ellas te permitirá no plantearte el tirar la toalla al primer obstáculo.

Por otro lado, antes de emprender debes tener un objetivo muy claro, concreto, realista y medible y que vaya en línea con tus valores. Comenzar un proyecto sin saber exactamente a qué lugar lo quieres llevar solo te hará dar vueltas sin llegar a ningún sitio.

 

Si has llegado hasta aquí, mi pregunta es, ¿estás preparado/a para emprender? 😉

Emprender siendo empleado

empleado y emprendedor

Emprender teniendo un empleo, ¿sí o no? Es una pregunta muy habitual. Y aunque la respuesta a una pregunta así debe ser analizada en función del caso y necesidades cada persona, sí es posible hacerlo. De hecho, no sólo es posible, sino que puede tener algunas ventajas.

Algunos quieren emprender mientras continúan con su trabajo por el simple hecho de sentirse más realizados, por tener la posibilidad de hacer lo que realmente les apasiona, por una cuestión de tiempo y mayor libertad, otros persiguen un mayor beneficio económico, porque no les compensa o hace felices su trabajo, porque no ven claro su futuro laboral… En fin, motivos y razones por los que emprender hay casi tantos como casos de emprendimiento. Y todos son válidos. Sin embargo, sea cual sea el motivo, es muy probable que en el entorno siempre haya muchos dispuestos a pronunciar un «precisamente ahora con la inseguridad que hay es muy difícil que funcione«.

Cierto. Nadie ha dicho que será fácil. Pero también es cierto la fuerza de voluntad puede borrarle las dos primeras letras a imposible.

Contar con un trabajo fijo y por cuenta ajena era hasta hace muy poco el ideal, la opción con menos riesgo. Afortunadamente este pensamiento ha comenzado a cambiar… Y es que los tiempos cambian, todo evoluciona y continuar con esa creencia a estas alturas, eso sí que es un riesgo.
Evolucionar y reinventarse o morir, porque la seguridad laboral tal y como se entendía hace algún tiempo, se ha extinguido, ya no existe.

Ventajas e inconvenientes

Emprender mientras continúas con tu trabajo para otra compañía tiene sus ventajas: en este caso el riesgo es mínimo, te quitas de encima la presión de lograr ingresos de forma inmediata, etc. Sin embargo, siendo francos, también tiene algunos inconvenientes: precisas de una mayor perseverancia y motivación, ya que de lo contrario podrías renunciar antes de hacer realidad tu sueño; precisas de una minuciosa gestión de tu tiempo, de manera que parte de él lo puedas invertir en tu proyecto; etc.

El tiempo, el gran problema

Uno de los mayores obstáculos que nos frenan a la hora de emprender, especialmente cuando pretendemos hacerlo mientras continuamos con nuestro trabajo es el tiempo. O más bien la falta de tiempo.

Antes de lanzarte a la piscina, debes asumir y aceptar con todas las consecuencias que tendrás que restar tiempo que dedicas a tus aficiones, a tu familia, a tus amigos, a ti mismo para invertirlo en tu proyecto.

Antes de tomar una decisión pregúntate y responde con sinceridad por qué y para qué quieres emprender. Trata de visualizar cómo será tu vida entonces… y valora si merece la pena el esfuerzo que deberás a ser a todos los niveles, también en lo que a tu tiempo se refiere.

Todo lo que queremos en esta vida tiene un precio, lo que necesitas saber es si realmente estás dispuesto a pagarlo, si tu deseo por llevar a cabo ese proyecto que te estás planteando es tan fuerte como para pagar lo que vale.

 

Si me preguntas a mí si es posible emprender siendo empleado, la respuesta es SÍ. Requiere de un gran esfuerzo, motivación, una gran planificación y mucho tiempo, pero se puede.

Ahora bien, toda esa gran inversión de tiempo que requiere cualquier negocio en sus inicios debe ser algo temporal. Esto lo debes tener en cuenta y debes planificar cuánto va a durar, de lo contrario tu salud acabará sufriendo las consecuencias.

Es momento de pasar a la acción

Si has llegado hasta aquí es, probablemente, porque estás dispuesto a continuar y luchar por tu sueño. Entonces, es momento de pasar a la acción…

Decide qué será tu negocio

Tu actividad, qué ofrecerás, a quién, qué necesitas apara comenzar con tu proyecto, cuáles son tus objetivos…

Este es, quizá uno de los puntos más complicados. Te recomiendo que te tomes el tiempo que consideres necesario para desarrollarlo, ya que te permitirá evitar contratiempos y ahorrarás tiempo.

Elabora una estrategia

Sin planificación, será muy complicado avanzar hacia tu objetivo. Una vez que sepas lo que quieres, debes elaborar una estrategia a seguir que te permita lograrlo.

Ten en cuenta que los objetivos deben ser siempre realistas, concretos y medibles.
Define cuánto tiempo vas a necesitar para conseguirlo, qué pasos debes dar, prevé los recursos que vas a precisar y ten en cuenta de los que dispones y los que no, etc.

No olvides hacer bien las cuentas

Debes definir bien cuánto dinero tendrás que invertir en tu proyecto y cuál será la fuente (si lo sacarás de tus ahorros, será con una parte de los ingresos de tu empleo, si puedes recurrir a algún inversor…).

Para lograr que tu dinero se convierta en una verdadera inversión y no en un gasto, es preciso que tengas en cuenta y definas hasta el mínimo detalle.

 

Si ya has comenzado a dar los primeros pasos o estás decidido, lo importante es que ningún contratiempo  dificultad logre que abandones tu sueño.

¿Merece tu sueño ese ‘sacrificio’?

sacrificio

Cuando hablamos o escuchamos hablar de la palabra ‘sacrificio’, por lo general encontramos en ella connotaciones negativas. Nos han contado desde que somos muy pequeños que ‘para obtener recompensa debe haber sacrificio‘. Sin embargo, más que sacrificio, yo creo que es cuestión de deseo, enfoque y disciplina.

Cuando se comienza la aventura del emprendimiento, es habitual perderse en un sinfín de cuestiones: la falta de tiempo, el no saber exactamente qué hacer ante cada situación u obstáculo que aparece en el camino, dónde poner el foco de atención y qué priorizar… Y en muchas ocasiones nos encontramos con las sensación de estar perdiéndonos un montón de cosas y los resultados no llegan tan rápido como nos gustaría.

Esa es la sensación muchas veces, pero no tiene por qué ser así. O mejor dicho, tenemos la opción de verlo y plantearlo de otra manera… Nadie dijo que fuera fácil. Y no lo es. Alcanzar tus sueños no es sólo cuestión de desear y visualizar, requiere de esfuerzo, trabajo y disciplina y mucha constancia. Pero dicho esto, no tenemos por qué entender ese «sacrificio» como algo negativo, podemos pasarlo a positivo, podemos plantearlo como una renuncia a lo que no nos gusta (auunque prefieras estar tomando un café con unos amigos) para conseguir lo que queremos tener.

¿Por qué lo haces?

Tener claro el motivo por el que haces ese «sacrificio» es muy importante. De ello dependerá si merece o no la pena, si ese motivo que te impulsa compensa todo lo demás o no.

Un buen ejercicio que ayuda a definir claramente esta idea es visualizar el resultado, en cómo sería tu vida si consiguieras tu objetivo. Y una vez lo tengas en mente, te preguntes ¿merece la pena?
Si tu respuesta es positiva, adelante. Pero si realmente piensas que estás arriesgando y renunciando demasiado, quizá por mucho sacrificio que hagas, el refrán pierde su sentido y no obtengas recompensa.

Pon en una balanza lo que quieres y a lo que tienes que hacer o dejar de hacer o tener para obtenerlo… El peso determinará si debes continuar.

Visualiza y define

Igual de importante resulta visualizar dónde queremos estar a corto, medio y largo plazo. Adónde queremos llegar.

Piensa cómo quieres que sea tu vida de aquí a dos años, a qué quieres dedicar tu tiempo, en qué o dónde quieres trabajar, cuántas horas… Y una vez tengas definidas tus metas a corto, medio y largo plazo, es hora de pasar a la acción.

Obviamente tendrás que aplazar planes, incluso hacer cosas que no te gustan hacer… Pero la causa merece la pena. Y si realmente lo deseas y luchas por ello, con el tiempo te podrás permitir delegar algunas de esas funciones que no te agradan tanto.

Escoge la vía más adecuada

Hay muchas maneras de hacer las cosas. Y se puede llegar a una misma meta a través de diferentes caminos. En función de tu situación, tendrás que decidir tu vía de acceso a tu sueño…

Habrá personas que precisen de una gran inversión de tiempo, otras tendrán objetivos que requieren de mayor inversión, etc. En función de tus circunstancias y tus propias necesidades, puedes elegirla mejor manera para ti.

Pero, sobre todo recuerda que siempre hay alguna opción, por complicada que se presenten las cosas. Lo que nunca debes adoptar como una opción es no pasar a la acción.

¿Qué te impide comenzar? 

Siempre hay algo que nos mantiene alejados de lo que queremos lograr, ¿cuáles son tus obstáculos? Identifícalos, analízalos y luego enfréntate a ellos… Hacerles frente es la única manera de librarte de ellos.

¡Pasa a la acción!

Si sabes lo que quieres, merece realmente luchar por ello y estás dispuesto o dispuesta a hacerlo, es momento de actuar.

No lograrás a ninguna parte con lamentaciones y quejas, menos si no haces nada para estar cada día un poco más cerca de tus sueños.

Plantéatelo de esta manera: ¿No crees que el verdadero sacrificio consiste en vivir una vida que no te gusta haciendo algo que no te llena?

Antes de terminar comparto contigo un un vídeo que grabé hace algún tiempo y espero te pueda ayudar:

¿A qué estás dispuesto?

como emprender

En el post de hoy quiero enseñaros un vídeo que he grabado hace tan sólo unos días sobre el concepto “emprender”.

Seguramente a vosotros, como a mí, os ha pasado que cada vez con más frecuencia encontráis en internet contenidos que invitan a emprender con la motivación de lograr ser dueños de nuestro tiempo, poder trabajar desde casa (o desde donde queramos), tener mayor libertad, etc. Todo eso está muy bien, pero muy pocos de estos contenidos hablan claramente de la otra cara de la moneda… internet es un ámbito propicio para la emprendeduría, sí, pero no es un lugar mágico que permite a cualquiera solucionar su vida sin hacer gran cosa; requiere de un proyecto con enfoque, de una buena planificación, de mucha paciencia, perseverancia y trabajo duro (como cualquier negocio offline). Es este el motivo por el que he querido y me he decidido hacer este vídeo…

¿Por qué quieres emprender? Hazte a ti mismo/a esta pregunta y respóndete con sinceridad. Analiza los verdaderos motivos… y de antemano me  tomo el atrevimiento de decirte que si tus motivos están relacionados con la complicada situación que vives con tu actual jefe o con no tener actualmente empleo, por ejemplo, mal vamos. Pero si tus motivos son de peso, crees que emprender es tu camino y estás decidido/a y dispuesto/a a dar un giro a tu vida profesional, lo primero que debes saber es que la paciencia será una necesaria compañera en este viaje.
Celebra tu decisión y trata de evitar tomar decisiones a la ligera y de forma impulsiva, pero tampoco te duermas sin  pasar a la acción.

Da rienda suelta a todas tus ideas de negocio, pero no las dejes escapar, anota cada una de esas ideas si es necesario, posteriormente te pueden ayudar a definir tu plan de negocio. Analiza todos los detalles, hasta el más pequeño es importante… Y mientras llevas a cabo todo este análisis sobre tu nuevo negocio, puedes mantener tu trabajo —si tienes—, porque hasta que llegue el día en que puedas poner en marcha tu proyecto y comience a dar frutos, tendrás que seguir viviendo.

A la hora de emprender “si quieres ir rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado.” Comparte tus ideas con tus familiares y amigos, trata de compartir tu experiencia con otros emprendedores y crea una buena red de contactos… todo ello te ayudará a mejorar y pulir tu proyecto. Y por el camino, si tienes la posibilidad de ayudar a alguien, no dudes en hacerlo, todo te regresará en algún momento y con intereses.

Si definitivamente estás listo/a para comenzar, ponte objetivos a corto, medio y largo plazo. ¡Y ve hacia ellos! Trata de dar cada día un pasito hacia adelante que te acerque a cada uno de esos objetivos.

Un consejo: aléjate de personas tóxicas que sólo ponen piedras en tu camino y rodéate de personas positivas y sinceras.

Si crees en ti y trabajas duro, estoy seguro que lo podrás lograr. No te pongas límites y sigue tu intuición, nunca te fallará.

Espero que te guste y te sea de ayuda el vídeo…

8 hábitos que te ayudarán a decir adiós a la procrastinación

procrastinación

Procrastinar, es una palabra que proviene del latín procrastinare, y significa, según la RAE «Diferir, aplazar«.
Si llevamos este término al entorno laboral, las consecuencias directas de aplazar más de lo debido el trabajo o las tareas pendientes sólo pueden llevar a malos resultados, malestar, angustia e incluso pérdida de credibilidad ante compañeros o clientes.

Dejarse arrastrar por la procrastinación hará disminuir la productividad. Es por ello que resulta tan importante luchar contra ella…
En esta ocasión quiero hablaros y daros algunas claves afrontar y controlar, poco a poco, la procrastinación.

  1. Márcate metas
    Está demostrado que fijarse metas a alcanzar, tanto a corto plazo (día a día, semanales, etc.), como a largo plazo, es una forma muy eficaz de crear espirales motivadoras de éxito. Y si además esas metas cuentan con algunas de estas características, la motivación por alcanzarlas aumentará aún más:
    ➢ Específicas: Evita que sean demasiado genéricas, esas metas deben ser claras y concretas para que inciten a la acción.
    ➢ Accesibles y realistas: Es importante que las metas sean accesibles. Sin embargo, no demasiado fáciles o carentes de importancia, ya que alcanzarlas debe contribuir a un progreso.
    ➢ Siempre en positivo: los resultados serán mucho mejores si esas metas son de acercamiento a un objetivo en lugar de evitación de tareas.
  2. Derrumba la barrera del minuto -1
    El minuto anterior a comenzar el trabajo es el más peligroso. Si logras romper la enorme barrera que supone ese minuto, gran parte de la batalla contra la procrastinación la tendrás ganada y todo será mucho más llevadero.
  3. Toma decisiones y compártelas
    Al tomar decisiones estarás haciendo que en tu cerebro se imponga la parte planificadora ante la impulsiva. Tener un compromiso contigo mismo/a es importante, pero si quieres evitar riesgos: comunica y comparte las decisiones que tomes. Al hacerlas públicas o hacer conocedores, incumplir costará más.
  4. Evita tentaciones
    Distanciar las distracciones reduce su fuerza motivadora y demora la satisfacción que produce. Pon los obstáculos necesarios entre el trabajo y las distracciones que te impiden desarrollarlo de una forma productiva.
  5. Anota todas tus ideas
    Abolir los pensamientos es complicado; de hecho, muchas veces acabamos pensando más en ello cuando nos obligamos a no pensar en algo. Es por esto que, lo mejor para evitar la distracción que genera las ideas que nada tienen que ver con las tareas o el trabajo que debemos realizar en el momento es anotarlas. Ten siempre a mano un cuaderno de notas o una app en tu móvil que te permita anotar todas tus ideas, así las sacarás de tu cabeza mientras trabajar evitando la procrastinación y podrás utilizarlas y pensar en ellas en el momento adecuado.
  6. Busca siempre el lado positivo
    Buscar hasta encontrar la parte buena o agradable de lo desagradable y manipular mentalmente esas tareas que nos parecen tan tediosas para asociarlas a algo agradable, aumenta la motivación.  Además no dudes en autopremiarte cuando lo logres, ello también potenciará tu satisfacción.
  7. No te permitas excusas autopermisivas
    ‘Total, empiezo mañana…’, ‘por un día de retraso no pasará nada…’, ‘sólo 5 minutos en Facebook y luego continúo…’, etc. Estos argumentos, que más bien son excusas, no te ayudarán avanzar ni crear un cambio positivo.
  8. Visualiza los objetivos que quieres alcanzar
    El miedo potencia las posibilidades de fallar en aquello que queremos lograr. Sin embargo, mostrar una actitud positiva y visualizar situaciones hace que se active nuestra mente y genere una imagen como si realmente eso que deseamos se hubiera producido… con esa visualización ya habrás dado un paso adelante que te acerca a tu meta.

Marketing para emprendedores

marketing para emprendedores

Emprendedor/a y marketing son dos conceptos íntimamente relacionados. Todos los emprendedores que deciden y tienen el valor de lanzar al mundo un negocio digital son conscientes de que precisan de un plan de marketing. Tan es así que cualquier emprendedor que se precie y se mantenga informado sólo sabe que necesita un plan de marketing, sino que además sabe a conciencia de la necesidad de que ese plan sea elaborado con mucho tiempo antes del lanzamiento de la empresa o compañía. Si aún existe algún emprendedor ajeno o reacio a esto, está perdido.

Todo comienza con un estudio

El plan de marketing comienza con un estudio. Y esto es algo muy importante, pues llevar a cabo acciones inconexas no da mucho frutos; y además, roba mucho tiempo. Y no olvidemos que el tiempo es dinero; por tanto, perder tiempo implica perder dinero. Será mejor realizar un estudio que indique las acciones y que permita orquestarlas. Leer más

Piensa en GRANDE

Piensa en GRANDE

A todos nos ha pasado en algún momento, nos dejamos arrastrar por lo fácil; nos entregamos a la corriente por comodidad, para evitar el esfuerzo de nadar… buscamos todo lo que necesitamos para mantenernos en nuestra zona de confort.

A todos nos ha pasado en algún momento que queremos o hemos pensado en hacer algo nuevo y de forma automática buscamos algún ejemplo, alguna experiencia previa similar en la que hayamos tenido éxito. Si la encontramos seguimos adelante sin ponernos muchos obstáculos; pero si no lo encontramos, comienzan a aparecer y amenazar las dudas.

Lo que solemos hacer -casi- por inercia es buscar, encontrar y ponernos excusas a nosotros mismos, convencernos de que nuestra idea no es tan buena. Tenemos una gran idea y nos empeñamos en hacerla pequeña, el miedo a lo desconocido nos incita y nos empuja a empequeñecerla. Pensamos en lo que, de llevar a cabo nuestra idea, deberemos afrontar; y la magnitud de ese deber nos envuelve, nos abruma, nos asusta… Y luego, cuando estamos a punto de abandonar la idea por culpa de ese miedo, solemos mirar alrededor… y siempre comprobamos que eso que tanto nos asusta, muchos ya lo han hecho, lo han llevado a cabo, se han atrevido y además han obtenido buenos resultados, han salido victoriosos, exitosos. Es en este preciso momento cuando aparece ese odioso sentimiento de frustración. Leer más

Si quieres emprender, es momento de emprender

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Ante la situación laboral, cada vez son más las personas que apuestan por emprender. Y no es de extrañar si tenemos en cuenta que la emprendeduría es una gran oportunidad en duros tiempos de crisis, y que además emprender permite llevar un estilo de vida más flexible y contar con una mayor capacidad de decisión sobre el futuro.

Todo tiene su lado bueno, incluso la crisis. Uno de esos lados positivos de la nefasta situación en la que nos encontramos es que ha permito que emprender sea más sencillo ahora; por un lado porque las facilidades son mayores, y por otro lado, porque han nacido nuevos modelos de negocio (especialmente a través de la Red). Sin embargo, lo cierto es que la mayoría de todas esas personas que quieren emprender chocan de frente con el primer problema: cuándo empezar la aventura de emprender.

Vamos por partes:

¿Quién puede emprender?

Para emprender, los requisitos necesarios son: ganas, actitud, voluntad, ilusión y decisión por emprender. Existe un proverbio árabe que dice que «quien realmente quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere, encuentra una excusa«. Y si hablamos de emprender, esto es así. No importa si eres estudiante, empleado en cualquier empresa o si estás en paro; si quieres emprender, puedes emprender.

Antes de empezar…

¡Cuidado! Mi intención no es crear falsas expectativas. Es obvio que no todas las situaciones son iguales y no todos los modelos de negocio son viables o comercialmente rentables. Pero existen algunas claves que puedes realizar antes de invertir tu tiempo y tu dinero en desarrollarlo, y así comprobar si tu idea de negocio va a funcionar:

  • Apostar por emprender de una forma desesperada porque no cuentas con ingresos, no es la mejor situación. Ten en cuenta que lo primero es vivir, y para ello necesitarás un fuente de ingresos que te permita cubrir tus gastos básicos. Es por ello que, quizá, buscar un trabajo que te aporte esta fuente de ingresos sería una buena opción. Y no sólo te servirá para cubrir tus gastos básicos; cierto es que emprender es cada vez más fácil -y económico-, pero dependiendo de cuál sea tu idea de negocio, necesitarás hacer una inversión, por pequeña que sea.
  • Si trabajas, estudias u ocupas parte de tu tiempo en otra actividad, es lógico que tu tiempo se reduzca y vea limitado. Sin embargo, si realmente quieres emprender debes y no te costará en demasía hacerlo, renunciar a tiempo libre y de ocio o gestionar mejor tu tiempo y sacarle más partido a todos esos momentos de distracción que tienes cada día. ¡Sácale el máximo partido a tu tiempo!
  • ¡Saca partido a tus habilidades y conocimientos! Esta es, desde luego, una buena opción si buscas una fuente de ingresos, no dudes en ofrecerte como freelance e inscribirte en todas las ofertas para las que te consideres apto/a. Esta opción te permitirá ganar algo de dinero a corto plazo.
  • Crea un blog. Contar con un blog permite ofrecer los servicios como freelance, mostrar lo que sabes hacer y además permite contactar con otras personas relaciondas con el sector e interesadas en lo que haces.
  • Por último, valida tu idea de negocio antes de lanzarte a emprender. Conviene saber si alguien estará dispuesto a pagar por lo que quieres ofrecer antes de invertir una gran cantidad de tu valioso tiempo y tu dinero.
    Para comprobar la viabilidad de tu idea, pon una oferta en la Red sobre lo que ofreces. Si nadie o un número inferior al que esperas compra o se interesa, quizá no sería buena idea apostar por ese negocio. Sin embargo, si tiene éxito, es evidente que vas por buen camino y es momento de seguir adelante.

¿Cuándo es el mejor momento para emprender?

¡Ahora! Sin duda alguna, si lo que realmente quieres es emprender, es momento de emprender. Con los pies en el suelo, pero sin excusas que te frenen.

No todas las ideas son iguales, ni todas las personas, ni todos los negocios… Es por ello que conviene tener en cuenta que cada idea de negocio y cada emprendedor precisa de unos requisitos diferentes y personalizados a su situación y objetivos. Es por ello que el análisis es fundamental para que la idea llegue a buen puerto. Aclarado lo anterior y sin hacer caso omiso de ello, lo que he querido transmitir con este post es que, si se quiere, se puede…

Y tú, ¿ya estás emprendiendo?, ¿qué te frena?