¿Preparado/a para emprender?

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Contar con las condiciones necesarias a favor es fundamental para cualquier emprendedor antes de comenzar su proyecto. ¿Y si no tiene esas condiciones a favor? Entonces hay que crearlas.

Según varios estudios, más del 90% de los proyectos a nivel profesional que se emprenden, fracasan o desaparecen antes de cumplir los 1o años de vida. La clave está en, ¿qué tienen en común todos esos proyectos o emprendedores?, ¿en qué se han equivocado? o ¿qué no han pensado o ejecutado de la manera adecuada?

Según mi experiencia, una de las claves radica en el autoconocimiento, o más bien la falta del mismo. Me explico: todos creemos conocernos a nosotros mismos, y en cierto modo así es, pero no nos conocemos a la perfección; nos conocemos muy bien dentro de los ámbitos en los que nos movemos con cierta comodidad y soltura, pero a la hora de emprender no sólo tendremos que movernos en esos ámbitos, sino también en muchos otros que no controlamos tan bien.

Más allá de la idea, del proyecto, del modelo de negocio… existe una pieza fundamental para que todo el proyecto marche: el emprendedor, TÚ.
Y antes de lanzarnos a la aventura del emprendimiento es importante saber que esto de emprender es un proceso de aprendizaje continuo y reconocer que nos queda mucho por aprender, sobre todo de nosotros mismos.

Es necesaria cierta flexibilidad que nos permita adaptarnos continuamente a todos los terrenos sobre los que vamos a tener que caminar. Este mundo es así, no siempre estará asfaltado, debemos asumirlo y estar dispuestos a trabajar en una continua búsqueda de vías o maneras que nos ayuden a superar los obstáculos que irán apareciendo a lo largo del camino.

Emprender implica salir de tu zona de confort. Seguramente esto ya lo sabes… Pero ¿has asumido que tendrás que seguir saliendo de tu zona de confort dentro de un mes, de tres, de un año?, ¿has pensado en la posibilidad de que aparezcan miedos que te puedan bloquear o paralizar?
Te facilitará mucho las cosas pensar en todo ello antes de comenzar con tu proyecto, reflexionar sobre ti mismo/a, tener claro cómo piensas afrontar todo una vez que te hayas liado la manta a la cabeza y tengas tu proyecto en marcha.
Conocer tus capacidades personales y hacer uso de ellas te permitirá no plantearte el tirar la toalla al primer obstáculo.

Por otro lado, antes de emprender debes tener un objetivo muy claro, concreto, realista y medible y que vaya en línea con tus valores. Comenzar un proyecto sin saber exactamente a qué lugar lo quieres llevar solo te hará dar vueltas sin llegar a ningún sitio.

 

Si has llegado hasta aquí, mi pregunta es, ¿estás preparado/a para emprender? 😉

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