empleado y emprendedor

Emprender siendo empleado

empleado y emprendedor

Emprender teniendo un empleo, ¿sí o no? Es una pregunta muy habitual. Y aunque la respuesta a una pregunta así debe ser analizada en función del caso y necesidades cada persona, sí es posible hacerlo. De hecho, no sólo es posible, sino que puede tener algunas ventajas.

Algunos quieren emprender mientras continúan con su trabajo por el simple hecho de sentirse más realizados, por tener la posibilidad de hacer lo que realmente les apasiona, por una cuestión de tiempo y mayor libertad, otros persiguen un mayor beneficio económico, porque no les compensa o hace felices su trabajo, porque no ven claro su futuro laboral… En fin, motivos y razones por los que emprender hay casi tantos como casos de emprendimiento. Y todos son válidos. Sin embargo, sea cual sea el motivo, es muy probable que en el entorno siempre haya muchos dispuestos a pronunciar un «precisamente ahora con la inseguridad que hay es muy difícil que funcione«.

Cierto. Nadie ha dicho que será fácil. Pero también es cierto la fuerza de voluntad puede borrarle las dos primeras letras a imposible.

Contar con un trabajo fijo y por cuenta ajena era hasta hace muy poco el ideal, la opción con menos riesgo. Afortunadamente este pensamiento ha comenzado a cambiar… Y es que los tiempos cambian, todo evoluciona y continuar con esa creencia a estas alturas, eso sí que es un riesgo.
Evolucionar y reinventarse o morir, porque la seguridad laboral tal y como se entendía hace algún tiempo, se ha extinguido, ya no existe.

Ventajas e inconvenientes

Emprender mientras continúas con tu trabajo para otra compañía tiene sus ventajas: en este caso el riesgo es mínimo, te quitas de encima la presión de lograr ingresos de forma inmediata, etc. Sin embargo, siendo francos, también tiene algunos inconvenientes: precisas de una mayor perseverancia y motivación, ya que de lo contrario podrías renunciar antes de hacer realidad tu sueño; precisas de una minuciosa gestión de tu tiempo, de manera que parte de él lo puedas invertir en tu proyecto; etc.

El tiempo, el gran problema

Uno de los mayores obstáculos que nos frenan a la hora de emprender, especialmente cuando pretendemos hacerlo mientras continuamos con nuestro trabajo es el tiempo. O más bien la falta de tiempo.

Antes de lanzarte a la piscina, debes asumir y aceptar con todas las consecuencias que tendrás que restar tiempo que dedicas a tus aficiones, a tu familia, a tus amigos, a ti mismo para invertirlo en tu proyecto.

Antes de tomar una decisión pregúntate y responde con sinceridad por qué y para qué quieres emprender. Trata de visualizar cómo será tu vida entonces… y valora si merece la pena el esfuerzo que deberás a ser a todos los niveles, también en lo que a tu tiempo se refiere.

Todo lo que queremos en esta vida tiene un precio, lo que necesitas saber es si realmente estás dispuesto a pagarlo, si tu deseo por llevar a cabo ese proyecto que te estás planteando es tan fuerte como para pagar lo que vale.

 

Si me preguntas a mí si es posible emprender siendo empleado, la respuesta es SÍ. Requiere de un gran esfuerzo, motivación, una gran planificación y mucho tiempo, pero se puede.

Ahora bien, toda esa gran inversión de tiempo que requiere cualquier negocio en sus inicios debe ser algo temporal. Esto lo debes tener en cuenta y debes planificar cuánto va a durar, de lo contrario tu salud acabará sufriendo las consecuencias.

Es momento de pasar a la acción

Si has llegado hasta aquí es, probablemente, porque estás dispuesto a continuar y luchar por tu sueño. Entonces, es momento de pasar a la acción…

Decide qué será tu negocio

Tu actividad, qué ofrecerás, a quién, qué necesitas apara comenzar con tu proyecto, cuáles son tus objetivos…

Este es, quizá uno de los puntos más complicados. Te recomiendo que te tomes el tiempo que consideres necesario para desarrollarlo, ya que te permitirá evitar contratiempos y ahorrarás tiempo.

Elabora una estrategia

Sin planificación, será muy complicado avanzar hacia tu objetivo. Una vez que sepas lo que quieres, debes elaborar una estrategia a seguir que te permita lograrlo.

Ten en cuenta que los objetivos deben ser siempre realistas, concretos y medibles.
Define cuánto tiempo vas a necesitar para conseguirlo, qué pasos debes dar, prevé los recursos que vas a precisar y ten en cuenta de los que dispones y los que no, etc.

No olvides hacer bien las cuentas

Debes definir bien cuánto dinero tendrás que invertir en tu proyecto y cuál será la fuente (si lo sacarás de tus ahorros, será con una parte de los ingresos de tu empleo, si puedes recurrir a algún inversor…).

Para lograr que tu dinero se convierta en una verdadera inversión y no en un gasto, es preciso que tengas en cuenta y definas hasta el mínimo detalle.

 

Si ya has comenzado a dar los primeros pasos o estás decidido, lo importante es que ningún contratiempo  dificultad logre que abandones tu sueño.

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