6 tips para hacer los días más productivos

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Los tiempos han cambiado, todo ha evolucionado: lo hábitos, las rutinas, el ritmo de vida, el modo de trabajar, la manera de comunicarnos…
Y todos esos cambios están provocados, en gran parte por la aparición de las nuevas tecnologías e Internet. La lista de ventajas y comodidades que nos proporcionan todos estos cambios, es larga; pero seamos realistas, también hay contras. Todas esas facilidades y comodidades nos provocan también distracciones y tensiones, por ejemplo.

Para evitar o minimizar esos contras que se presentan en el día a día, te propongo algunos tips sencillos (y que a mí me funcionan), para que saques todo el partido posible a tu tiempo y logres que tus días sean más productivos.

Empezar por lo peor

Comenzar a trabajar con las tareas más tediosas, complicadas o aburridas es una muy buena opción. Empezar con esta parte del trabajo cuando más activo/a estás, se puede convertir en la parte más productiva. Además suele tratarse de las tareas que más tiempo exigen, por lo que acabar con ellas lo antes posible permite sacar mucho más partido a la jornada.

Vamos por Partes

Los grandes proyectos pueden llegar a saturar. Es por ello que dividirlos en pequeñas partes ayuda a hacer más llevadero el trabajo. Imponerse yeso di tíos, semanales o mensuales, en definitiva, a corto plazo, permite trabajar día a día con una motivación extra. Y, por supuesto, celebrar los logros que se van consiguiendo a corto plazo es también un aliciente que mantiene viva la motivación y las ganas.

Desconecta (al menos por momentos)

El teléfono móvil, la redes sociales, la bandeja de correo electrónico… Cierto es que desconectar de todo resulta muy complicado, pero es preciso intentarlo. Partes del trabajo requieren siempre de una mayor atención, dedicación y concentración; y estar continuamente pensando en otros asuntos resta demasiado tiempo. Apaga el móvil, la tablet o incluso el ordenador (si te puedes permitir trabajar sin él). Te sorprenderá el rendimiento que puedes llegar a tener si logras desconectar de todo aquello que no es importante en el momento y te centras únicamente en el trabajo.

Anota todo

Hay quienes no sabrían vivir sin un cuaderno o bloc de notas. Y lo cierto es que esa es una gran ventaja. Muchas son las ideas que cada día suelen pasar por nuestra cabeza, siempre recordamos algo por hacer y luego volvemos a olvidar… Anotar todo lo que se nos venga a la mente nos permitirá, a los más despistados, mantenerlo presente para llevarlo a cabo en el momento adecuado.

Los mensajes y correos pueden esperar

Tenemos tendencia a querer estar disponibles 24 horas al día 7 días a la semana. Y esta insana tendencia nos obliga a perder un valioso tiempo, además de contribuir a agotarnos.
Establece tus propios tiempos de comunicación en función de tus necesidades, 10, 15, 20, 30 minutos (los que hagan falta) a determinadas horas para responder los mensajes y correos. Fuera de ese plazo, desconecta y que la bandeja de entrada espere.

Descansa

El descanso es fundamental en la productividad. A pesar de que muchas veces se hace caso omiso de ello, dedicar un tiempo al descanso para recargar las energías es importantísimo. Un descanso de 5 minutos por cada hora de trabajo es fundamental; ello ayuda a desconectar por un momento y, al regresar a las tareas, recuperar la concentración en las mismas. Y una vez que finaliza la jornada, dedicar algo de tiempo a alguna actividad con la que se disfruta, ayuda también a recargar las energías y regresar al día siguiente al trabajo con ganas.

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